LOS 6 PRINCIPALES TIPOS DE MASCARILLAS FACIALES

Las mascarillas faciales son un sistema de hidratación muy antiguo que hasta Cleopatra usaba con productos caseros, hoy en día, aunque también las hacemos caseras, venden innumerables fórmulas ya diseñadas que tratan diferentes problemas de la piel.
Hoy vamos a ver los diferentes tipos de mascarillas faciales, comenzamos!

HIDRATANTES: Las más comunes, diseñadas para aumentar y mantener la humedad de la piel, iluminan el rostro y lo hacen más flexible. Algunas llevan entre sus componentes "ácido hialurónico" y/o "acuaporinas" que aumentan su efecto.


ANTI-EDAD: También de las más comunes, sirven para rejuvenecer la piel, minimizar arrugas y líneas de expresión. Se componen de enzimas, antioxidantes, minerales, peptidos y/o moléculas que tengan ese efecto... Requieren un tiempo de actuación sobre la piel, por lo que hay que mantenerlas aplicadas más tiempo que otras mascarillas.

PARA PIELES SENSIBLES:  Calman la piel, la relajan, descongestionan, mejoran la circulación. Llevan ingredientes principalmente naturales, extractos de plantas, para no agredir a la piel ya que se trata pieles frágiles y sensibles.

REAFIRMANTES: Luchan contra la flacidez a base de "centella asiática", aloe vera, vitaminas, colágeno... Hacen que la piel se terse y se alise.

PURIFICANTES: Están pensadas para las pieles grasas, con acné, para las más jóvenes. Limpian, calman y purifican sin utilizar aceites ni engrasar. Tienen acción astringente, limpian los poros y afinan los folículos. Es  recomendable aplicarlas una vez a la semana después de limpiar bien la piel.

DE ALGINATOS: Son las que provienen de las algas por lo tanto, están compuestas de minerales. Se suele tener que hacer una mezcla con polvo y gel y se unifican en una sola pieza. Al crear éste tipo de máscara, hacen que los principios activos nutran y se introduzcan mucho mejor.

FLASH O DE EFECTO INMEDIATO: Actúan sobre la circulación sanguínea, hacen que la piel se terse, aporta brillo y queda más luminosa, con más energía. Suelen estar compuestas por Vitamina C, ginseng, peróxidos... En ésta gama podemos incluir los contornos de ojos o las especiales para la piel cansada.

Las mascarillas suelen aplicarse una vez por semana o cada 15 días, puedes incluso alternar con 2 tipos diferentes. Ten en cuenta tu tipo de piel, si tienes algún problema, la estación del año en la que te encuentres, los agentes medio ambientales y tómate un ratito de relax.


* Imágen: Pixabay libre

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